La noticia me sorprendió en la verdulería, a mi lado una señora estaba tan triste como yo; por la tele anunciaban el fallecimiento de la gran actriz chilena Ana González.
Dueña de una gracia y frescura que nunca he vuelto a ver en actrices nacionales, fue además el más brillante ejemplo de actuación cómica (aunque hizo roles dramáticos). Sus duelos con Sergio Silva llenos de picardía y chispa muy chilena pero sin jamás, jamás recurrir a la grosería o el doble sentido basto y burdo, como se estila hoy, fueron la mejor muestra de que se puede ser gracioso, y muy gracioso sin recurrir a la ordinariez, pero sin ser cursi, y sin abandonar las raíces cien por cien chilenas de su estilo, con un brillante manejo del lenguaje pero sin sonar rebuscado o poco natural.
Su inmortal Desideria es la antítesis de lo que se considera chistoso hoy en día: Ella hablaba mucho armando unas frases cantinflescas que a los atontados cerebros de los genios que manejan los medios de hoy les parecería casi español del Mío Cid, y su aspecto físico jamás fue un problema. Con los criterios de hoy, el rostro común de Anita habría sido relegado a un segundo término pese al enorme talento que tenía.
Volvamos a lo bueno. De antología fue su actuación en “La Dama de las Camelias”, película de 1947 dirigida por José Bohr, a nuestro juicio uno de los mejores protagónicos femeninos que haya visto el cine chileno.
Tuve la suerte de compartir con ella una vez, pero dentro de mi infinita torpeza solo atiné a felicitarla burdamente por la película antes mencionada, aparte de regalarle un ramo de flores que ni siquiera era mío. Ella lo recibió con gentileza y me respondió, “Pero esa película es tan vieja”, siempre riendo.
Con Anita se nos va un ejemplo de trabajo actoral y artístico, que sólo se valió de su talento más que de apellidos rimbombantes, conexiones sociales o atributos físicos, como lamentablemente es el estilo en estos oscuros días.
Las ensaladas que me preparé ese 19 de febrero estaban aliñadas con una suave nostalgia. Chao, Anita, espero verte en el reparto de algún radiotanda angelical.