Es más que necesario hoy en día tener un manejo mínimo del inglés. El problema ocurre cuando a ese manejo mínimo del inglés sumamos un manejo mínimo del español.
Al revés de lo que sucede en México o Estados Unidos, donde la mezcla del inglés con el español es un fenómeno cultural de dos grupos que viven la encrucijada de aceptarse, rechazarse, mezclarse y odiarse al mismo tiempo, en Chile la acepción de anglicismos supone mostrar cierto estatus ante los iguales. Pero es un estatus bien rasca, les diré. Con la proliferación de profesionales en este país, una de las maneras de marcar diferencias es en el manejo de idiomas (en realidad en el manejo del inglés, pues es muy raro que alguna otra lengua otorgue estatus, a lo más sirve para ser catalogado de bicho raro), y la manera de ostentarlo es utilizar términos, sobre todo técnicos, para darse ciertas ínfulas. O bien porque aparecen en el manual y nadie tiene idea de como se traducen al español.
Así, en los edificios hay shafts de ventilación, pero creo que si usamos la palabra ducto no pasa nada malo. De hecho muchas veces lo he visto escrito como chaf, chaff, shaf, etc.
Una raza de ignorancia particularmente supina son los ingenieros y sus derivados. Antes nosotros comprábamos al por menor o en detalle. Ahora es retail. Los auspiciadores son sponsors y los socios, partners. Como vemos, ninguna de estas palabras carece de una traducción exacta al español, que es lo que justificaría la acepción de anglicismos. Es simplemente flojera de traducir los términos de los folletos o falta de vocabulario en español.
En el mundo del audiovisual, antes los actores y modelos tenían portafolios con fotografías donde se promocionaban. Ahora estos portafolios se llaman book. A este ritmo dentro de poco no vamos a escribir con un lápiz sino con un pencil. Los técnicos de la imagen tenían tortas de imágenes, recopilados de escenas también con fines de promocionar su trabajo. Ahora les dicen reel. Los micrófonos se ponían en una caña, pero ya hay gente que le dice boom, y la claqueta es el clapper. Y los efectos especiales son los fx. Y la luz se mide en stops y no en puntos o pasos de diafragma, porque puede quedar mal.
A los profesionales ahora se les capacita en un workshop, porque si fueran a un taller sería muy ordinario.
Hay que ser bilingüe pero no bruto.
Esperamos que en algún tiempo ocurra el curioso fenómeno idiomático que se dio con el fútbol. Antes se hablaba de field, players, off-side, hand y foul, entre otros términos, ahora se usa cancha (palabra de origen quechua), jugadores, fuera de juego, mano y falta.